QUIZÁS NO ES ANSIEDAD.
- Paula Porcel
- 22 jun
- 2 min de lectura
Quizás es que estás sosteniendo demasiado sola.

«La mayoría de los hombres llevan una vida de quieta desesperación». —Henry David Thoreau.
Te despiertas cansada.
Sin haber hecho nada todavía.
Sientes que algo está mal, pero no sabes exactamente qué.
El médico dice que es estrés. Tu entorno dice que exagerás. Tú te preguntas si algo estará roto dentro tuyo.
Pero hay una pregunta que nadie te hace.
¿Cuánto tiempo llevas ignorando lo que realmente necesitás?
Porque hay un tipo de malestar que no se cura con respiración profunda ni con aplicaciones de meditación.
Es el malestar de vivir desalineada.
De decir que sí cuando querés decir que no.
De quedarte donde ya no queres.
De posponer lo que te importa para atender lo urgente de los demás.
De construir una vida que luce bien por fuera y duele por adentro.
Eso no es ansiedad. Eso es una señal.
Y una señal no se medica.
Se escucha.
El cuerpo no miente.
El problema es que llevamos años aprendiendo a ignorarlo, a callarlo, a empujarlo hacia adelante.
Y llega un momento en que el cuerpo habla más fuerte que vos.
Ahí es cuando creés que algo está roto.
Pero nada está roto.
Estás recibiendo el mensaje más honesto que te mandaron en años.
¿Y si en lugar de querer que pare, empezás a preguntarte qué te está diciendo?
Porque hay personas que reducen su ansiedad el día que dejan un trabajo que los apagaba.
Hay personas que dejan de tener insomnio el día que toman una decisión que venían postergando.
Hay personas que se sienten bien, por primera vez en mucho tiempo, el día que empiezan a vivir para ellos.
No son las pastillas.
No son las técnicas.
Es la honestidad.
Es elegirte.
Y acá está el punto que a muchos les incomoda: elegirse no es egoísmo.
Elegirse es el único punto de partida real.
No podés dar lo que no tenés.
No podés sostener a otros si vos te estás cayendo.
No podés construir nada duradero desde el agotamiento.
Quédate con esto:
EL PROBLEMA NO SIEMPRE ESTÁ EN TU CABEZA. A VECES ESTÁ EN TU VIDA.
Y tu vida es modificable.
Tu cabeza también.
Pero hay un orden en eso.
Primero, la honestidad.
Después, el cambio.
Después, la paz.
No al revés.
«No es la carga lo que te rompe. Es la manera en que la llevás». —Lou Holtz
Hoy no te pido que lo resuelvas todo.
Te pido una sola cosa:
Que le hagas caso, al menos una vez, a lo que sentís.
Porque quizás lo que llamás ansiedad es solo una parte tuya que lleva mucho tiempo esperando que la escuches.
Y si mientras leías esto sentiste que te estaba hablando a vos...
no es casualidad.
Es el primer paso.
Ese momento en que algo adentro tuyo dice "sí, esto es lo que me pasa"
es exactamente donde empieza el cambio.
No tenés que tenerlo todo claro todavía.
No tenés que saber exactamente qué necesitás.
Solo tenés que animarte a dar el primer paso.
Si querés, ese primer paso lo damos juntas.




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